El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV En cuanto al legado de Tournon, recibió órdenes de salir de la capital, y apenas llegado a Nankín, dio un mandamiento por el que condenaba rotundamente los ritos del culto de los muertos en China, y prohibía hacer uso de la palabra empleada por el emperador para significar el Dios del cielo.
Entonces relegaron el legado a Macao, del cual siguen siendo amos los chinos, aunque les permitan a los portugueses tener un gobernador. Cuando el legado estaba confinado en Macao, el papa le envió el birrete, que sólo le sirvió para que pudiera morir como cardenal. Terminó su vida en 1710. Los enemigos de los jesuitas les imputaron su muerte. Podían haberse contentado con atribuirles su destierro.
Las divisiones existentes entre los extranjeros que venían a instruir al imperio desacreditaron la religión que predicaban. Y se desacreditó más cuando la corte, que dedicó un mayor interés al conocimiento de los europeos, supo que no sólo los misioneros estaban divididos así, sino que entre los mercaderes que abordaban en Cantón había varias sectas discordantes.
El emperador Kang-hi falleció en 1724.[465] Era un príncipe aficionado a todas las artes de Europa. Se le habían enviado jesuitas muy ilustrados, que por sus servicios merecieron su afecto y obtuvieron de él —como ya se ha dicho— el permiso para profesar y enseñar públicamente el cristianismo.