Micromegas
Micromegas Sirvieron la comida. Hizo sentar a Amazán a su lado y le hizo probar budines de todas clases, al saber que los gangáridas no se alimentaban de nada que hubiese recibido de los dioses el don celestial de la vida. Su belleza, su fuerza, las costumbres de los gangáridas, los progresos de las artes, la religión y el gobierno fueron los temas de una conversación tan agradable como instructiva durante la comida, que duró hasta que anocheció, y durante la cual milord Quemasdá bebió mucho y no dijo palabra.
Tras el almuerzo, mientras milady servía el té y se comía con los ojos al mozo, estaba éste hablando con un miembro del Parlamento, pues de todos es sabido que ya entonces había un Parlamento, llamado Wittenagemot, que significaba reunión de la gente de talento. Amazán se informaba de la constitución, las costumbres, las leyes, las fuerzas, los usos y las artes que hacían a aquel país tan recomendable. Y aquel señor le habló en estos términos: