El circulo carmesi
El circulo carmesi La noche era bastante clara: la iluminación exterior le permitió regresar hasta la cama, en la que se tumbó, cubriéndose con la colcha. Existe un método (uno de los menos conocidos) por el que aquellas personas aquejadas de los casos más graves de insomnio pueden conciliar el sueño: consiste en tratar de mantener los ojos abiertos en la oscuridad.
El señor Parr sólo consiguió dormir poniéndose de lado y mirando fijamente el ventanal más cercano, que había dejado entreabierto.
Aún no había amanecido cuando se levantó repentinamente y, sin hacer ruido, se acerco de puntillas a la ventana más próxima. Había oído un débil rechinar, un sonido similar al que hacen los automóviles cuando se deslizan suavemente por el pavimento, al que había seguido un profundo silencio. Parr se dirigió al lavabo y se lavó la cara con agua fría, secándosela después con calma. A continuación regresó a la ventana, acercó una silla y se sentó allí para poder abarcar en su totalidad la avenida que conducía a la casa.