El hombre siniestro
El hombre siniestro —¡Hum…! Puesto en libertad… ¡Mala noticia para alguien!
Elsa no quiso preguntar nada, y se sorprendió de que él le hubiera permitido leer el cable. Casi en seguida, él lo volvió a coger, como si hubiera estado distraÃdo, y dijo:
—Bien, basta por ahora. Ya la llamaré, miss Marlowe. Puede usted marcharse.