EL Castillo de Otranto
EL Castillo de Otranto —¿Qué, estáis celosa de Isabella y por eso queréis hallaros presente en nuestra entrevista?
—¡Santo cielo, mi señor! ¿Qué quiere decir vuestra alteza?
—Lo sabréis a su tiempo —replicó el cruel prÃncipe—. Enviadme a vuestro capellán y esperad aquà mis órdenes.
Dichas estas palabras salió corriendo de la habitación en busca de Isabella, dejando perplejas con sus palabras y su frenético comportamiento a las damas, perdidas en conjeturas acerca de lo que estaba pensando.