El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo

El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Ése fue sólo el comienzo, pues la extraña afección de los ojos de Davidson continuó sin remitir durante tres semanas. Era mucho peor que estar ciego. Se encontraba absolutamente desvalido: había que darle de comer como a un pájaro recién salido del cascarón, ayudarle a caminar y desvestirlo. Si intentaba moverse tropezaba contra las cosas o se daba contra las paredes o las puertas. Pasado un día más o menos se acostumbró a oír nuestras voces sin vernos, y de buena gana admitía que estaba en casa y que Wade tenía razón en lo que le había dicho. Mi hermana, con la que estaba prometido, insistía en venir a verlo, y todos los días se pasaba horas sentada mientras el hablaba de aquella playa suya. Estrechar su mano parecía darle un gran consuelo. Contaba que cuando salimos de la escuela en dirección a su casa —él vivía en Hampstead—, le pareció como si lo estuviéramos llevando por una montaña de arena —todo estaba completamente oscuro hasta que emergió de nuevo—, y atravesando rocas, árboles y obstáculos sólidos, y cuando le subieron a su habitación estaba aturdido y casi frenético de miedo a caerse, porque subir al piso de arriba era como levantarlo treinta o cuarenta pies por encima de las rocas de su isla imaginaria. Repetía una y otra vez que rompería todos los huevos. Al final hubo que bajarlo a la sala de consulta de su padre y acostarlo en un sofá que había allí.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker