El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Entonces algo se agitó en Eudena, algo que nunca jamás la había conmovido, y, volcada completamente en la pequeña Si y olvidada de su miedo, salió de un salto de su escondite y avanzó rápidamente hacia adelante. La vieja no la vio porque estaba ocupada abofeteando la cara de la pequeña Si, golpeándola con todo su odio, y de repente algo duro y pesado le golpeó la mejilla. Se tambaleó y vio a Eudena con los ojos y las mejillas encendidos entre ella y la pequeña Si. Gritó de sorpresa y terror, y la pequeña Si, sin comprender, se dirigió hacia la tribu que estaba con la boca abierta. Se hallaban ahora muy cerca porque el ver a Eudena les había quitado de la cabeza el miedo ya atenuado al león.
En un momento Eudena había dejado a la vieja, encogida de miedo, y había alcanzado a Si.
—¡Si! —gritó—. ¡Si!
Cogió a la niña en los brazos cuando ésta se detuvo, apretó el afilado rostro contra el suyo y se dio la vuelta para correr hacia su guarida, la guarida del viejo león. La vieja se quedó, con las cañas hasta la cintura, vomitando sucias palabras y rabia inarticulada, pero no osó interrumpirla, y, en el recodo de la senda, Eudena miró atrás y vio a todos los hombres de la tribu gritándose unos a otros y a Siss que venía al trote por la senda del león.