Voraz como el mar
Voraz como el mar El Hechicero surcaba el océano como una bestia hambrienta, su proa cortando las aguas heladas rumbo al Golden Adventurer . A bordo, la tripulación trabajaba con precisión mecánica, ajustando coordenadas, revisando equipos. Pero Nicholas Berg no podía ignorar el peso en su pecho. La tormenta no estaba solo afuera. También dentro de él.
El frío le recordaba su caída. Años atrás, había sido un hombre de poder, con un imperio marítimo y una esposa que lo amaba, pero todo se desmoronó. Su exesposa, Samantha, lo había dejado por su antiguo socio, Duncan Alexander, el hombre que lo traicionó y se quedó con la Flota Christy. Berg no solo había perdido su empresa, sino también la mujer que había sido su ancla.
—Capitán, estamos a cien millas del Golden Adventurer —informó Allen. —Avisa a la tripulación. Vamos a necesitar cada mano en cubierta.
La tormenta se intensificaba, el viento rugía como un animal herido, las olas amenazaban con engullirlos. Berg se aferró al puente de mando. A su lado, su ingeniero jefe, Vinny Baker, observaba el radar con el ceño fruncido.
