Voraz como el mar
Voraz como el mar —Los témpanos están moviéndose más rápido de lo esperado —gruñó Baker—. Es un laberinto ahà afuera. —Entonces será mejor que no tomemos el camino equivocado.
Pero el pasado siempre encuentra la manera de alcanzarte.
Cuando Berg se retiró a su camarote por unos minutos, encontró una carta esperando en su mesa. No habÃa remitente, solo unas lÃneas escritas con una caligrafÃa precisa:
"Aún no has tocado fondo, Berg. Pronto verás lo que significa perderlo todo."
Su mandÃbula se tensó. No habÃa duda de quién estaba detrás de ese mensaje. Duncan Alexander no solo querÃa su empresa. QuerÃa destruirlo.
El rugido de una alarma lo sacó de sus pensamientos.
—¡Témpano a babor! —gritó un marinero.
Berg corrió de regreso al puente. En la pantalla del radar, la trampa del hielo se cerraba sobre ellos.
TenÃan que salir de allÃ. O el océano terminarÃa lo que Alexander habÃa comenzado.
