El Amigo fiel
El Amigo fiel -¿Quién es? -gritó el médico, asomando la cabeza por la ventana de su alcoba.
-El pequeño Hans, doctor.
-¿Qué quieres, pequeño Hans?
-El hijo del molinero se ha caído de una escalera y se ha hecho daño, y el molinero quiere que vaya en seguida.
-Muy bien -dijo el médico.
Y ordenó que le llevaran el caballo, las grandes botas y la linterna, y bajó las escaleras, y empezó a cabalgar en dirección a la casa del molinero, mientras el pequeño Hans caminaba penosamente detrás de él.
Pero la tormenta arreciaba cada vez más, y la lluvia caía a torrentes, y el pequeño Hans no podía ver por dónde iba, ni ir al paso del caballo. Al final perdió el camino, y se extravió dando vueltas por el páramo, que era un lugar muy peligroso, pues estaba lleno de hoyos profundos. Y allí se ahogó el pobre pequeño Hans.
Unos cabreros encontraron su cuerpo al día siguiente, flotando en una gran charca de agua, y lo llevaron ellos mismos a la casita.
Hans era tan popular que todo el mundo fue a su entierro, y el molinero fue el principal doliente.
-Como yo era su mejor amigo -dijo el molinero-, justo es que ocupe el mejor puesto.