El Crimen de lord Arthur Saville
El Crimen de lord Arthur Saville Durante algunos días vivió en una alternativa de esperanzas y temores. Había momentos en que casi se le figuraba que Mr. Podgers iba a entrar por la puerta; otras, sin embargo, tenía la convicción de que el Destino no podía ser tan injusto con él. Dos veces fue al domicilio del quiromántico; pero ninguna de las dos se decidió a tocar el timbre. Ansiaba saber la verdad y, no obstante, la temía.
Pero al fin supo a qué atenerse. Estaba sentado en el fumoir del Club tomando el té y escuchando con gran hastío a Surbiton, que le explicaba el argumento de la última opereta cómica del Gaiety, cuando uno de los mozos entró con los periódicos de la noche. Cogió el St. James’s y hojeábalo distraídamente, cuando el siguiente encabezamiento atrajo su atención:
SUICIDIO DE UN QUIROMÁNTICO
Pálido de emoción, comenzó a leer la reseña, que decía lo siguiente: