El Retrato de Dorian Gray
El Retrato de Dorian Gray —Te puedo contar todo lo que contiene cualquier informe oficial, aunque quienes los redactan hoy en dÃa escriben muchas tonterÃas. Cuando yo estaba en el cuerpo diplomático las cosas iban mucho mejor. Pero, según tengo entendido, ahora les hacen un examen de ingreso. ¿Hay que extrañarse del resultado? Los exámenes, señor mÃo, son pura mentira de principio a fin. Si una persona es un caballero, sabe más que suficiente, y si no lo es, todo lo que sepa es malo para él.
—El señor Dorian Gray no tiene nada que ver con el mundo de los informes oficiales, tÃo George —dijo lord Henry lánguidamente.
—¿El señor Dorian Gray? ¿Quién es? —preguntó lord Fermor, frunciendo el espeso entrecejo cano.
—Eso es lo que he venido a averiguar, tÃo George. Debo decir, más bien, que sé quién es. Es el nieto del último lord Kelso. Su madre era una Devereux, lady Margaret Devereux. Quiero que me hables de su madre. ¿Cómo era? ¿Con quién se casó? Trataste prácticamente a todo el mundo en tu época, de manera que quizá la hayas conocido. En el momento actual me interesa mucho el señor Gray. Acaban de presentármelo.