Teleny
Teleny La sangre me afluía del corazón a la cabeza, y corría por mis venas como una colada de plomo fundido.
Nuevo cambio de decorado. Nos encontramos en las suntuosas mansiones de Sodoma y Gomorra, soberbias, graciosas, feéricas… mientras las notas del pianista susurraban en mis oídos, con un sofoco de ardiente concupiscencia, el atronar de una cascada de besos.
Fue en este momento de mi visión cuando el artista se volvió hacia mí y me lanzó un larga y lánguida mirada, que de nuevo se cruzó con la mía. ¿Era el mismo, Antínoo, o bien uno de los ángeles enviados a Lot por el Eterno? El encanto irresistible de su belleza era tal, que yo quedé fascinado, mientras la música parecía cantar en mis oídos:
Aspira su mirada como el vino,
Mientras que su esplendor se funde
Lánguido en medio del silencio,
Como un acorde dentro de un acorde…