Un marido ideal
Un marido ideal LORD GORING. ––¿Cómo iba a hacerlo? Se fue usted con ese niño diplomático.
MABEL, CHILTERN . ––PodÃa habernos seguido. Hubiera sido agradable. ¡No creo que esta noche me guste usted!
LORD GORING. ––¡Usted me gusta inmensamente!
MABEL, CHILTERN . ––¡Bueno, pues me agradarÃa que lo demostrase más! (Bajan la escalera.) MISTRESS MARCHMONT. ––Olivia, tengo una curiosa sensación de debilidad. Creo que me gustarÃa mucho cenar. SÃ, me gustarÃa.
LADY BASILDON. ––¡Yo me muero por cenar, Margaret!
MISTRESS MARCHMONT. ––Los hombres son terrible mente egoÃstas; nunca piensan en esas cosas.
LADY BASILDON. ––¡Los hombres son enormemente materialistas, enormemente materialistas! (El vizconde de NANJAC entra con algunos invitados. Vienen del salón de música. Después de examinar cuidadosamente a todos los presentes, el vizconde se dirige a lady Basildon.) VIZCONDE DE NANJAC-¿Puedo tener el honor de acompañarla a cenar, condesa?
LADY BASILDON . –– (FrÃamente.) Nunca ceno; gracias, vizconde. (El vizconde va a retirarse. Lady Basildon se da cuenta, se levanta rápidamente y lo coge del brazo). Pero iré con usted encantada.