Un marido ideal
Un marido ideal LORD CAVERSHAM. ––Ahora no suelo ir a ningún sitio. Estoy harto de la sociedad de Londres. No me importarÃa que me presentasen a mi sastre; siempre vota a favor de las derechas. Pero me opondrÃa por completo a cenar con la sombrerera de mi esposa. No he podido acostumbrarme a los sombreros de lady Caversham.
MABEL CHILTERN. ––¡Oh! ¡Yo amo la sociedad de Londres! Opino que ha mejorado inmensamente.
Ahora está compuesta enteramente de bellos idiotas y ocurrentes lunáticos. Exactamente como debe ser una sociedad.
LORD CAVERSHAM. ––¡Hum! ¿Qué es Goring? ¿Bello idiota o lo otro?
MABEL CHILTERN. ––(Gravemente.) Por ahora me he visto obligada a poner a lord Goring en una clase para él solo. ¡Pero progresa encantadoramente!
LORD CAVERSHAM. ––¿En qué?
MABEL CHILTERN . –– (Con una pequeña reverencia.) ¡Espero hacérselo saber muy pronto, lord Caversham!
MASON. ––(AnuncÃando.) Lady Markby. Mistress Cheveley. (Entran lady Markby y mistress Cheveley.
Lady Markby es una mujer agradable y sencilla, con cabellos grises y buenos encajes. Mistress Cheveley, que la acompaña, es delgada y alta. Los labios muy finos y rojos como una lÃnea escarlata en su pálido rostro. Cabello rojo, a estilo veneciano, nariz aguileña y cuello largo. El rojo acentúa su natural palidez.