Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia LORD ILLINGWORTH.––De acuerdo con nuestras ridÃculas leyes inglesas no puedo legitimar a Gerald.
Pero puedo dejarle mis propiedades. Illingworth está incluido, desde luego, pero es una aburrida barraca.
Puede quedarse con Ashby, que es mucho más bonito, con Harborough, que es el mejor coto de caza del norte de Inglaterra, y con la casa de Saint James Square. ¿Qué más puede desear un hombre en este mundo?
MISTRESS ARBUTHNOT.––Nada más, estoy segura.
LORD ILLINGWORTH.––En cuanto a tÃtulo, el tÃtulo es realmente una carga en estos tiempos democráticos. Como George Harford tenÃa todo lo que querÃa. Ahora sólo tengo lo que quieren los demás, lo cual no es tan agradable. Bien; mi propósito es éste...
MISTRESS ARBUTHNOT.––Te he dicho que no me interesa, y te he pedido que te vayas.