Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia LORD ILLINGWORTH.––¡Oh! Van a América.
KELVIL.––Temo que usted no aprecia a América, Lord Ilhngworth. Es un gran paÃs, especialmente considerando su juventud.
LORD ILLINGWORTH.––La juventud de América es su más vieja tradición. Ahora tiene unos trescientos años. Al oÃrlos hablar, podrÃa pensarse que están en su primera infancia. En cuanto a civilización, ellos están en la segunda.
KELVIL.––Indudablemente hay mucha corrupción en la polÃtica americana. ¿Supongo que alude usted a eso?
LORD ILLINGWORTH.––Me lo pregunto.
LADY HUNSTANTON.––Me han dicho que la polÃtica es algo muy triste en todas partes. Ciertamente en Inglaterra lo es. El querido mÃster Cardew está arruinando al paÃs. Me pregunto por qué mistress Cardew se lo permite. Estoy segura, Lord Illingworth, de que usted no está de acuerdo con que a la gente inculta se le permita votar.
LORD ILLINGWORTH.––Creo que es la única gente que deberÃa hacerlo.
KELVIL.––¿No es usted de ningún partido polÃtico, Lord Illingworth?