Cuentos completos
Cuentos completos Dijo eso y se marchó. Sus palabras y su mirada habÃan sido completamente inesperadas. Era como si creyera, o esperara que él vaya a necesitarla. Una idea curiosa, incluso hasta fantasiosa, se le vino a la mente mientras caminaba de vuelta a la silla. ¿PodÃa ser que, durante todos estos años en los que él apenas si habÃa notado su presencia, ella, como dicen los novelistas, haya albergado alguna pasión por él? Vio su propia expresión en el espejo al pasar. TenÃa más de cincuenta, pero no podÃa dejar de admitir que, como le demostraba la imagen del espejo, todavÃa era un hombre muy distinguido y apuesto.
—¡Pobre Sissy Miller! —dijo, casi riendo.