Cuentos completos
Cuentos completos —Es como un árbol de frutos, como un árbol de cerezas en flor —dijo mirando a una mujer de aspecto juvenil y hermoso cabello blanco.
Era una bella imagen, pensó Ruth Anning, muy bella. Aunque no creÃa estar segura de que le agradara este hombre distinguido y melancólico, ni sus gestos; y es extraño, pensó, cómo los sentimientos de uno se ven influenciados. Él no le agradaba, aunque sà le agradó la comparación de una mujer con un árbol de cerezas. Fibras de su ser volaban caprichosamente de un lado al otro, como los tentáculos de una anémona de mar: primero entusiasmada, después desilusionada. Y su cerebro, a kilómetros de distancia, frÃo y distante, en el aire, recibÃa mensajes que ella resumirÃa a tiempo, de modo que, cuando las personas hablaran de Roderick Serle (y se hablaba bastante de él), pudiera decir sin vacilar: «Me agrada», o «No me agrada». Y se formarÃa una opinión para siempre. Un pensamiento extraño, un pensamiento solemne, que arrojaba una luz sobre la verdadera naturaleza de las relaciones humanas.