Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo En el convento del Enrejado Verde tañen las campanas.
En la aldea de la Fragancia del Arroz ya cantan los gallos.
Si hay motivo de júbilo, ¿de dónde esta tristeza?
¿De dónde la preocupación si no hay motivo de ansiedad?
Sólo ella misma puede distraer sus sentimientos delicados.
¿Con quién puede hablar de su gusto gracioso?
La noche acaba, mas no habléis de cansancio.
Hierven un té mientras discuten cuidadosamente cada verso.
A esto había añadido el título «Poema improvisado colectivamente con treinta y cinco rimas durante la noche de la fiesta del Medio Otoño en el jardín de la Vista Sublime»[31].
Daiyu y Xiangyun cubrieron aquel final de elogios.
—Ya ves, nosotras siempre hemos descuidado lo que teníamos más cerca mientras rebuscábamos inspiración en lo lejano. Aquí hay una diosa de la poesía, y nosotras «hablamos de la estrategia sobre el papel».
—Ya lo puliremos mañana —sugirió Miaoyu—. Pronto llegará la luz del día. Hay que descansar.