Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —No sé qué habría ocurrido antes, pero yo fui aquel día al jardín de la Vista Sublime con el señor She, y puedo asegurar que lo que pasó volando fue un gran faisán; eso se veía a todas luces. ¡Pero el pánico turbó la vista de Shuaner, pensó que había visto una aparición y la describió con tanto convencimiento como si fuera verdad! Todos adornamos su mentira, y el señor She se tomó la cosa en serio. ¡Gracias a eso hemos podido asistir a este gran espectáculo!
Pero ninguno de los que oyeron esto quiso creerlo, y nadie volvió a tener valor para vivir en el jardín.
Cierto día, cuando Jia She estaba reposando, se le ocurrió ordenar a algunos sirvientes que se mudaran al jardín como guardianes para evitar que gente de mala catadura se refugiase allí por las noches. Antes de que pudiera expedir la orden entró Jia Lian a presentar sus respetos.
—Hoy he oído un rumor en casa del tío Wang. Dicen que el segundo tío ha sido acusado por el gobernador de perder el control sobre sus subordinados y de permitirles exacciones fraudulentas. Hay una petición a la corte para que lo degraden.