La taberna

La taberna

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sí, soy yo —dijo Gervaise—. ¿Se sorprenden de verme porque estamos a matar? Como podrán imaginarse, no vengo ni por mí ni por ustedes… Vengo por mamá Coupeau. Sí, vengo a ver si tendrá que vivir de la caridad de los demás.

—¡Vaya manera de entrar! —murmuró la señora Lorilleux—. Hay que tener la cara muy dura.

Y volviéndole la espalda, se puso otra vez a tirar del hilo de oro, como si no hubiera visto a su cuñada. Pero Lorilleux había levantado su pálida cara, gritando:

—¿Qué dice?

Pero, como la había oído perfectamente, continuó:

—Otra vez de cotilleo, ¿verdad? ¡Qué bien que mamá Coupeau vaya contando su desgracia por ahí!… Sin embargo, anteayer comió aquí. Nosotros, por nuestra parte, hacemos lo que podemos. Y no es que nos podamos permitir el lujo… Pero si quiere ir de comadreo a casa de los demás, puede quedarse allí, porque nosotros no queremos soplones.

Volvió a coger la punta de la cadena y, dándole también la espalda, añadió como si se lamentara:

—Cuando todos den cinco francos al mes, nosotros también daremos cinco francos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker