La taberna
La taberna —Yo, si hubiera estado delante —comentĂł la señora Lerat, frunciendo los labios—, le habrĂa dado un susto, le habrĂa gritado cualquier cosa: ¡Te veo!, o si no: ¡Que viene la policĂa!… La criada de un mĂ©dico me ha contado que su señor le habĂa dicho que eso, en un momento dado, podĂa matar de golpe a una mujer. Y si Gervaise se hubiera quedado seca, le estarĂa muy bien empleado, habrĂa recibido su merecido por donde habĂa pecado.