Maria Estuardo
Maria Estuardo La desesperación de Isabel no conoce límites cuando ella, la soltera, la incasable, se entera de que María Estuardo se ha convertido en esposa por segunda vez. Porque con sus manejos y tergiversaciones ha estado maniobrando en la oscuridad. Ha ofrecido a la reina de Escocia su amistad cordial: se le ha rechazado delante de todo el mundo. Ha presentado objeción contra Darnley: se ha pasado con toda indiferencia por encima de ella. Ha enviado un embajador con una última advertencia: se le ha hecho esperar ante las puertas cerradas hasta que la boda terminase. Ahora, tendría que hacer algo para salvar su prestigio. Tendría que romper las relaciones diplomáticas o declarar la guerra. Pero ¿con qué pretexto? Porque María Estuardo tiene clara e inequívocamente razón: ha dado satisfacción a los deseos de Isabel de no elegir un príncipe extranjero, el matrimonio es irreprochable, Henry Darnley un esposo digno de la corona, en tanto que pretendiente al trono de Inglaterra como bisnieto de Enrique VII. Toda protesta a posteriori haría en su impotencia más visible ante el mundo la irritación privada de Isabel.