Maria Estuardo
Maria Estuardo En ningún momento de sus setenta años se ha revelado más la profunda tragedia de esta infeliz mujer que en este instante; nunca se revela tanto su secreto, nunca se ha visto más cuánto tiene que haber sufrido esa mujer atrofiada por su incapacidad para amar, cruelmente consciente de su infertilidad, que en ese grito que sale como una hemorragia de lo más femenino, de lo más hondo, de lo más sincero de su corazón. Se siente que esta mujer habrÃa dado todos los reinos de este mundo por la suerte sencilla, clara y natural de poder ser por entero mujer, por entero amante y madre; quizá entonces, a pesar de todos sus celos, habrÃa podido perdonar a MarÃa Estuardo cualquier poder y cualquier otro éxito. Pero esto se lo envidia mortalmente, con un desesperado sublevarse de su más Ãntimo sentimiento, sólo esto: ser madre.