Maria Estuardo
Maria Estuardo Darnley ya no cuenta, pero tampoco está ya completamente segura de Moray, su hermano, a pesar de todas las reconciliaciones; a Maitland, indultado también después de largo titubeo, ya no lo considera de confianza, y sin embargo necesita a alguien en el que pueda confiar sin reservas, porque todo lo mediano y cauteloso, todo lo contenido y titubeante es imposible y ajeno a esta impulsiva naturaleza. Sólo puede darse por entero, sólo puede negarse por entero, desconfiar del todo o confiar del todo. Como reina y como mujer, durante toda su vida María Estuardo buscará consciente o inconscientemente la contrafigura de su ser inquieto, el hombre fuerte, duro, resistente y de confianza.