Maria Estuardo
Maria Estuardo Así que Bothwell es el único en quien puede confiar tras la muerte de Rizzio. La vida ha zarandeado sin consideración a este hombre fuerte. Ya de joven, el motín de los lores le echa del país por negarse a hacer causa común con ellos; fiel hasta el último momento, defendió a María de Guisa, madre de María Estuardo, contra los Lords of the Congregation, y opuso resistencia incluso cuando la causa de los católicos Estuardo ya estaba completamente perdida. Por fin, la superioridad del adversario se hizo demasiado grande y lo echó de su patria. En Francia, el desterrado se convierte enseguida en comandante de la guardia escocesa, su honrosa posición en la corte refina sus modales, pero sin debilitar la fuerza elemental de su carácter. Sin embargo, Bothwell es demasiado guerrero como para conformarse con una prebenda, y en cuanto Moray, su mortal enemigo, se alza contra la reina, cruza el mar y lucha por la hija de los Estuardo. Siempre que María necesita ayuda contra sus intrigantes súbditos, él ofrece alegremente su fuerte y acorazada mano. En la noche del asesinato de Rizzio, salta decidido por las ventanas del primer piso para buscar ayuda, su cautela colabora a la audaz fuga de la reina, su energía militar inspira tal terror a los conjurados que capitulan a toda prisa. Hasta ahora, nadie en Escocia ha prestado mejor servicio a María Estuardo que este audaz soldado de unos treinta años.