Maria Estuardo
Maria Estuardo Al principio María Estuardo no ve en este hombre que hay en Bothwell a uno de sus vasallos de confianza. Tampoco Bothwell ve en la reina a la mujer joven y deseable; con su despreocupado descaro, en su momento incluso se había manifestado de manera bastante cruda acerca de su personalidad privada: «Ella e Isabel juntas no darían una mujer decente». Ni se le pasa por la cabeza considerarla desde el punto de vista erótico, y tampoco ella siente inclinación por él. Al principio incluso quería prohibirle el regreso, porque había difundido en Francia rumores descarados acerca de ella, pero en cuanto lo pone a prueba como soldado se sirve de él con gratitud y lealtad. Un favor sigue al otro, es nombrado comandante en jefe de la Marca del Norte, luego lugarteniente de Escocia y comandante en jefe de las fuerzas armadas en caso de guerra y rebelión. Se le entregan los bienes de los rebeldes proscritos, y como especial signo de su amistosa disposición la reina elige para él —la mejor prueba de lo nada eróticas que eran sus relaciones al principio— a una joven de la rica estirpe de los Huntly.