Maria Estuardo
Maria Estuardo Porque ¿cómo aceptar que una amante preocupación había llevado a María Estuardo hasta el lecho de enfermo de Darnley, para sacarlo de su seguro refugio y cuidarlo mejor en su casa? Desde hace meses, el matrimonio vive completamente separado. Darnley está expulsado de su presencia de forma permanente, y por más que ruega con toda humildad poder volver a compartir su lecho como esposo suyo, sus derechos conyugales se le niegan de forma abrupta. Los embajadores de España, de Inglaterra, de Francia, hablan hace mucho en sus informes del alejamiento de la pareja como un hecho evidente e inalterable; los lores han pedido en público el divorcio y ponderado en secreto incluso soluciones más violentas. Ambos viven tan indiferentes el uno al otro, que incluso al recibir la noticia de la peligrosísima enfermedad de María Estuardo en Jedburgh el tierno esposo en modo alguno se apresura a visitar a la que ya ha recibido los últimos sacramentos. Ni con la más aguda de las lupas puede distinguirse en este matrimonio ni el más tenue hilo de amor, ni un átomo de ternura: así pues, resulta insostenible suponer que una amante preocupación movió a María Estuardo a hacer este viaje.