Maria Estuardo
Maria Estuardo Porque ¿cómo actuaría una esposa inocente, honesta, amante, cómo actuaría una reina, si una noche un mensajero le llevara la espantosa noticia de que su esposo acababa de ser asesinado por desconocidos? Tendría que retorcerse como si le aplicaran un hierro al rojo. Tendría que enfurecerse, gritar, tendría que exigir que atraparan enseguida a los culpables. Tendría que arrojar a las mazmorras a todo aquel sobre el que pesara la menor sombra de sospecha. Tendría que llamar al pueblo en su ayuda, enviar suplicatorios a los príncipes extranjeros, detener en las fronteras a cualquier fugitivo de su reino. Como cuando murió Francisco II, tendría que encerrarse día y noche en sus aposentos, sin permitir idea alguna de alegría, juego y distracción durante semanas y meses, y, sobre todo, no tener paz ni descanso hasta que el último autor y el último cómplice del crimen hubieran sido atrapados y condenados.