Maria Estuardo
Maria Estuardo Una vez más, las cartas de la arqueta permiten apreciar lo desesperadamente que el instinto de María Estuardo se rebela contra la dura voluntad de su señor. La intuición le dice con claridad que con este nuevo engaño no engañará al mundo, sino sólo a sí misma. Pero, como siempre, la esclava obedece al hombre al que ha entregado su voluntad. Obediente, igual que ayudó a sacar a Darnley de Glasgow, está dispuesta, con el corazón afligido, a dejarse «raptar», y escena tras escena se lleva a cabo, conforme al plan trazado, la comedia de esta violación de mutuo consentimiento.