Maria Estuardo
Maria Estuardo Sin embargo, el peligro de toda leyenda es que silencia lo verdaderamente trágico a favor de lo meramente conmovedor. AsÃ, también la romántica balada de la prisión de MarÃa Estuardo en Lochleven reprime su verdadera angustia, la más Ãntima, la más humana. Walter Scott olvidó obstinadamente contar que esta romántica princesa estaba entonces embarazada del asesino de su esposo, y que ésta fue en verdad su más terrible angustia durante aquellos terribles meses de humillación. Porque cuando el niño que lleva en su seno venga al mundo antes de tiempo, como es de esperar, se podrá contar sin compasión en el inequÃvoco calendario de la Naturaleza cuándo se entregó fÃsicamente a Bothwell. El dÃa y la hora no se sabe, pero fue en cualquier caso en un tiempo ilegÃtimo para la moral, en que el amor o bien era adulterio o falta de control, quizá durante el luto del fallecido esposo, en Seton y en sus extraños viajes de castillo en castillo, quizá y probablemente antes, todavÃa en vida de su esposo… oprobioso lo uno y oprobioso lo otro. Y sólo se comprende toda la angustia de esta mujer desesperada cuando se recuerda que el nacimiento del hijo de Bothwell hubiera descubierto al mundo entero, con la claridad de un calendario, el comienzo de su criminal pasión.