Maria Estuardo
Maria Estuardo El incidente es comunicado de inmediato, y se refuerza la guardia. Georges Douglas ya no puede entrar en el castillo. Pero eso no le impide mantenerse en las cercanÃas y en contacto con la reina; como fiel mensajero, transmite noticias a sus adeptos. Porque, aunque proscrita y rechazada como asesina, después de un año de gobierno de Moray la reina vuelve a tener adeptos. Algunos de los lores, los Huntly y Seton sobre todo, se han mantenido fieles a toda costa a la reina, en parte por odio contra Moray. Es curioso que MarÃa Estuardo encuentre sus mejores seguidores precisamente entre los Hamilton, que hasta entonces habÃan sido sus más enconados adversarios. Sin duda existe una antiquÃsima enemistad entre los Hamilton y los Estuardo. Los Hamilton, como linaje más poderoso después de los Estuardo, siempre han envidiado la corona escocesa y han aspirado a ella para su clan; ahora, de repente, atisban la posibilidad de convertir a uno de los suyos en soberano de Escocia mediante un matrimonio con MarÃa Estuardo. Y enseguida —la polÃtica nada tiene que ver con la moral— se pasan al lado de la mujer cuya ejecución como asesina reclamaban hace sólo unos meses. Es difÃcil suponer que MarÃa Estuardo se tomara en serio (¿ha quedado ya olvidado Bothwell?) la idea de casarse con un Hamilton. Probablemente sólo ha dado su consentimiento por cálculo, para quedar en libertad. Georges Douglas, al que se ha prometido con la otra mano —audaz doble juego de una mujer desesperada—, sirve de mensajero en este asunto e inicia la acción decisiva. El 2 de mayo, todo está a punto; y siempre que se trataba de mostrar valor en vez de inteligencia, MarÃa Estuardo jamás falló.