Maria Estuardo
Maria Estuardo La compasión es, de hecho, el primer sentimiento de Isabel. Tiene que haber sido una gran satisfacción para su orgullo que esa mujer a la que querÃa derrocar se haya derrocado ella misma sin que haya tenido que mover un dedo. ¡Qué espectáculo para el mundo, poder incorporar de su genuflexión a la que antaño era tan orgullosa y abrazarla desde arriba en sus brazos, como protectora! Por eso también su primer instinto, su verdadero instinto, es invitar, generosa, a la derrocada. «He sabido —escribe el embajador francés— que la reina ha tomado partido en el Consejo por la reina de Escocia, y ha dado a entender a todo el mundo que tenÃa intención de recibirla y de rendirle honores como correspondÃa a su antigua dignidad y grandeza, y no a su actual estado.» Con su fuerte sentido de la responsabilidad histórica, Isabel quiere mantener su palabra. Y si hubiera seguido su impulso espontáneo habrÃa salvado la vida a MarÃa Estuardo y a sà misma el honor.