Maria Estuardo
Maria Estuardo Davison cree —y es comprensible— que el asunto está liquidado. Hace una reverencia y se dirige hacia la puerta. Pero en realidad Isabel nunca está claramente decidida a nada, y con ella un asunto jamás está cerrado. En la misma puerta, hace volver a Davison: el buen humor, la auténtica o fingida decisión de esta mujer vacilante han vuelto a desaparecer por completo. Inquieta, Isabel camina arriba y abajo. ¿No habrá otro camino? Al fin y al cabo, los Members of the Association habÃan jurado matar a cualquier persona que participase en un atentado contra ella. Y como Amyas Poulet y su compañero de Fotheringhay son miembros de esa Association… ¿no serÃa su maldita obligación llevar a cabo el acto y quitarle a ella, la reina, la odiosa tarea de una ejecución pública? Que Walsingham, le pide a Davison, les escriba a ambos en ese sentido.