Maria Estuardo
Maria Estuardo «En ma fin est mon commencement», es la frase, entonces todavía incomprensible, que María Estuardo bordó hace años en una labor de brocado. Ahora su intuición se hace realidad. Sólo su trágica muerte es el verdadero comienzo de su fama, sólo ella borrará a los ojos de la posteridad sus culpas juveniles, transfigurará sus errores. Con cautela y decisión, la condenada se prepara desde hace semanas para su prueba más extrema. Siendo una joven reina, ha tenido que ver por dos veces cómo un noble moría bajo el hacha, es decir, ha experimentado muy temprano que el espanto de tan irreversible e inhumano acto sólo se puede superar con una actitud heroica. El mundo entero y la posteridad, María Estuardo lo sabe, examinarán su actitud cuando sea la primera reina ungida en inclinar la nuca sobre el tajo; cualquier temblor, cualquier duda, cualquier cobarde palidez en ese momento decisivo sería traición a su real fama. Así que en esas semanas de espera reúne toda su fuerza interior. Esta mujer normalmente tan impulsiva no se ha preparado para nada en su vida tan tranquila y conscientemente como para esta su última hora.