Miedo
Miedo Y fue durante aquellos días cuando él le habló con toda sinceridad, cara a cara. Ella había llegado a casa y, al entrar, oyó voces desde el recibidor. Su marido empleaba un tono enérgico, cortante, la institutriz parecía estar echando una regañina y al fondo se escuchaban los sollozos entrecortados de los niños. Al principio se alarmó. Siempre que había cualquier desorden en la casa se estremecía de miedo. Era el sentimiento con que respondía a todo lo que se saliese de lo habitual. No podía apartar de su mente la idea de que la carta hubiera llegado y su secreto hubiese salido a la luz. Siempre que volvía de la calle y entraba en el salón, examinaba con cuidado el rostro de los que allí estaban y preguntaba si se había producido alguna novedad en su ausencia, temiendo que la catástrofe se hubiera desatado, mientras ella estaba fuera. Esta vez, el alboroto obedecía simplemente a una riña entre los dos hermanos, que, según pudo ver, estaban siendo sometidos a un pequeño juicio improvisado. Una de sus tías había traído algunos días atrás un juguete para el muchacho: un caballito de colores. También su hermanita había recibido regalos, aunque más sencillos, porque era más pequeña. Aquello despertó su envidia. Enseguida trató de hacer valer su derecho sobre el caballo, pero todo fue en vano. Puso tanto empeño que el muchacho se enfadó y le prohibió incluso que tocase su juguete. Al principio, la niña protestó rabiosa, pero luego se sumió en un silencio absoluto, tenso, obstinado. A la mañana siguiente, el caballito había desaparecido sin dejar rastro y los esfuerzos del muchacho por encontrarlo no sirvieron de nada. El pobre acabó descubriéndolo por casualidad en la estufa: estaba hecho pedazos, las piezas de madera rotas, la piel de colores arrancada, incluso le habían sacado el relleno. Como es natural, las sospechas recayeron inmediatamente en la pequeña. El muchacho había acudido llorando al padre para denunciar la maldad de su hermana, que no podía quedar impune. En ese preciso momento estaba empezando la vista.