Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad La esclusa se había abierto. Durante años y años aquella corriente siguió fluyendo. Desde entonces nada podría doblegar a Händel. Y nada, derribar al que había resucitado. De nuevo, la compañía de ópera que había fundado en Londres quebró. De nuevo, le acosaron los acreedores. Esta vez se mantuvo en pie y resistió todos los contratiempos. Despreocupado, el sexagenario recorrió el camino marcado por los hitos de sus obras. Encontró dificultades, pero glorioso supo vencerlas. La edad poco a poco socavó su fortaleza. Se le paralizaron los brazos. La gota agarrotó sus piernas, pero su alma incansable siguió creando y creando. Por fin le faltó la vista. Mientras escribía su Jephtha se quedó ciego. Pero incluso con los ojos cerrados, como los oídos de Beethoven, siguió creando, infatigable, invencible. Y más humilde ante Dios, cuanto mayores eran sus triunfos en este mundo.