Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad «Diario de la vida interior», así denominó Goethe este poema en el transcurso de una conversación. Tal vez ninguna página de su diario se nos muestre de forma tan abierta, tan clara en su génesis y formación como este documento en el que trágicamente se lamenta, trágicamente se interroga sobre sus más hondas emociones. Ningún desbordamiento lírico de sus años jóvenes surgió de modo tan directo a partir de un motivo, de un suceso. Ninguna otra entre sus obras puede observarse hasta ese punto en su desarrollo, paso a paso, estrofa por estrofa, momento a momento, como este «canto maravilloso, que nos dispensa», este poema tardío de sincero ardor otoñal del hombre de setenta y cuatro años, el más intenso, el de mayor madurez. Este «producto de un estado de la más extrema pasión», como él mismo lo definió en presencia de Eckermann, reúne a la par la más elevada sujeción a la forma. Así, de un modo a la vez manifiesto y misterioso, toma cuerpo el instante más ardiente de vida. Aún hoy, pasados más de cien años, nada se ha marchitado ni oscurecido en esa magnífica página de su extensa y tumultuosa vida. Siglos después, ese 5 de septiembre se conservará en la memoria y en el sentimiento de las futuras generaciones de alemanes.