Hombrecitos
Hombrecitos Salieron los chicos a lavarse las manos, y el profesor se volvió para tranquilizar a Rob, que habÃa oÃdo decir a Tommy que el agua está llena de bichitos invisibles.
—Me agrada muchÃsimo tu plan; pero te aconsejo que no gastes demasiado, querido Teddy —dijo tÃa Jo al señor Laurie al quedar solos—. Sabes que estos niños, al salir de aquÃ, tendrán que ganarse la vida y no es conveniente acostumbrarlos a comodidades excesivas.
—Lo haré, pero déjame que me divierta. Cuando me abruman los negocios, nada me distrae tanto como jugar un rato con los chicos. Dan me agrada mucho; es poco expresivo, pero inteligentÃsimo, y cuando se vaya moderando, será un discÃpulo que te dará fama.
—Me alegra oÃrte. Gracias mil por tu generosidad, y en especial por este museo, que entretendrá mucho a ese niño, especialmente ahora que anda con dificultad. Con tu ayuda domesticaré a ese salvajito y lograré que nos tome cariño. ¿Qué te inspiró la idea de fundar el museo…?
—La experiencia, querida Jo, sé lo que sufre un niño sin madre, y nunca olvidaré lo que hicieron por mÃ.