Hombrecitos
Hombrecitos —La de quedarse sin juego el sábado próximo —contestó la señora—. Les concedo cinco minutos para tranquilizarse; después coloco las lámparas en su sitio y espero a que reine el orden. Verás cómo obedecen.
Asà fue. La batalla terminó tan bruscamente como principiara; un disparo o dos; una aclamación final; Medio-Brooke arrojando siete almohadones sobre el enemigo que huÃa; desafÃos concertados para el próximo encuentro; tal cual grito reprimido; algún que otro murmullo y… nada más.
Asà concluyó la batalla de almohadas. La señora Bhaer besó otra vez a Nat, y éste se durmió con los felices sueños de la vida de Plumfield.