Hombrecitos

Hombrecitos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Con tres dólares tendría yo bastante.

—Tal vez pueda prestarte algo; aún no he decidido lo que voy a adquirir —contestó Tommy.

—¡Vengan! ¡Vengan al arroyo! ¡Verán qué culebra tan hermosa ha agarrado Dan! —gritaron desde abajo.

—¡Vamos allá! —exclamó Tommy, dejando el dinero dentro de la vieja máquina aventadora.

La culebra acuática y la persecución y captura de un cuervo lisiado, entretuvieron tanto a Tommy que no volvió a acordarse del dinero hasta que estuvo acostado.

—Bueno —murmuró, al dormirse—. ¡No importa! Nadie, excepto Nat, sabe dónde está mi dólar.

Al día siguiente, cuando los chicos estaban en la escuela, entró Tommy, impetuosamente, preguntando:

—¿Dónde está mi dólar…?

—¿Qué dices…? ¡Explícate! —observó Franz. Tommy se explicó, y Nat corroboró el relato.

Todos declararon que nada sabían de la moneda; y todos miraron con recelo a Nat, cada vez más azorado oyendo las negativas.

—Alguien lo ha tomado —dijo Franz.

Rabiosamente, enseñando los puños, rugió Tommy:

—Como pesque al ladrón…, ¡se va a acordar de mí!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker