Mujercitas
Mujercitas Coincidió que aquella mañana el colegio recibió la visita de un personaje distinguido que alabó los mapas de Amy, por lo bien dibujados que estaban. La señorita Snow se enfureció al ver que su enemiga recibía tal honor, y la señorita March se mostró más ufana que un joven pavo real. Pero, por desgracia, tras el orgullo viene la caída, y la vengativa señorita Snow consiguió volver las tornas y dar pie al desastre. En cuanto la visita se hubo despedido, tras los acostumbrados elogios, Jenny, con la excusa de querer hacer una pregunta, comunicó al profesor, el señor Davis, que Amy March tenía limas confitadas en su pupitre.