Mujercitas
Mujercitas —Lo veo en su rostro cuando sale de tu casa. Si te has portado bien, parece satisfecho y camina con garbo, pero si no le has hecho caso camina despacio y tiene un aire serio, como si tuviese ganas de volver a entrar y hacer mejor su trabajo.

—Vaya, me alegra saber que te fijas en la expresión de mi querido Brooke. Me he dado cuenta de que sonrÃe y saluda con la cabeza cuando pasa junto a tu ventana, pero no sabÃa que os entendierais tan bien.
—No lo hacemos. No te enfades y, por favor, no digas nada de esto al señor Brooke. Solo querÃa que supieras que me preocupo por cómo te va, pero ésta es una charla entre amigos y lo que decimos es confidencial, ¿sabes? —exclamó Meg, asustada ante las posibles consecuencias de sus indiscretas palabras.
—Yo no voy por ahà repitiendo lo que me dicen —protestó Laurie con una actitud de soberbia que Jo conocÃa bien—. Pero ahora que sé que Brooke es el barómetro de mi carácter, lo tendré en cuenta y haré lo posible por que anuncie buen tiempo.