Mujercitas
Mujercitas Laurie pensó mucho sobre lo que Amy le había dicho y llegó a la conclusión de que, en efecto, había sido egoísta y perezoso. Sin embargo, opinaba que, cuando un hombre ha de hacer frente a un dolor tan grande, es lógico que satisfaga todos sus caprichos, hasta que se haya recuperado. Ahora sentía que la frustración era cosa del pasado y, aunque no podía dejar de lamentarse por la pérdida, comprendía que no debía hacer ostentación de sus pesares. Estaba claro que Jo no le querría nunca, pero aún podía ganarse su respeto y admiración si demostraba que no iba a echar a perder su vida por un desengaño amoroso. Él ya había pensado hacer algo mucho antes de que Amy lo sugiriera, su consejo no era necesario, pero había preferido aguardar a que la antedicha frustración quedase decorosamente sepultada. Una vez logrado, estaba listo para ocultar su afligido corazón y seguir adelante.