Proyecto Hail Mary (Proyecto Fin del Mundo)
Proyecto Hail Mary (Proyecto Fin del Mundo) El ordenador sigue haciendo preguntas. "¿Cuál es la raíz cúbica de ocho?" "¿Cómo te llamas?" Son pruebas cognitivas, entiende. El sistema lo está evaluando, intentando determinar en qué estado se encuentran sus funciones mentales. Cuando al fin puede responder con coherencia, los brazos robóticos retiran la mayoría de los tubos y lo dejan en libertad relativa. Puede caminar. Puede explorar.
La habitación —que resulta ser un dormitorio dentro de una nave espacial— está conectada mediante una escalera a otras secciones: un laboratorio, una sala de control, zonas de almacenamiento. Es una nave bien equipada, de diseño funcional y austero. Hay comida envasada, herramientas científicas, computadoras. Todo diseñado para una misión larga.
El hombre reconoce objetos, entiende sistemas, sabe operar equipamiento científico complejo. Lo que no sabe es por qué está aquí, ni quién es, ni qué se supone que tiene que hacer. Sus recuerdos son un cuarto a oscuras: hay cosas adentro, pero no puede verlas todavía.
Lo único que sabe con certeza es que está solo en el espacio, a una distancia inimaginable de cualquier otro ser humano, con dos cadáveres como única compañía.
Y que, de alguna forma, eso tiene un propósito.
