Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - Has de saber que yo era un héroe y no valÃa menos que tú, pero, ¡ay! me comà uno de los carneros del Gnomo, pequeño como el dedo pulgar, y me lisió para el resto de mi vida. Pero ya que te has portado bien conmigo dándome de comer y de beber, te diré cómo podrás descubrir el paradero del caballo prodigioso.
- DÃmelo, buen hombre; te lo ruego.
- Ve al rÃo que pasa no muy lejos de aquÃ, coge una barca y traslada a la orilla opuesta durante un año a todos los que quieran cruzarlo; no aceptes dinero a nadie y... verás lo que sucede.
Zorka llegó al rÃo, se hizo dueño de una barco de pasaje y durante un año condujo a la orilla opuesta a cuantos quisieron cruzarlo. Y sucedió que en cierta ocasión hubo de pasar a tres viejos peregrinos. Al llegar a la orilla los viejos desataron sus alforjas y el primero sacó un puñado de oro, el segundo una sarta de perlas puras y el tercero las piedras más preciosas.
- Toma esto para ti en pago de habernos pasado, buen mozo -dijeron los viejos.
- Nada puedo aceptar de vosotros -contestó Zorka,- porque estoy aquà cumpliendo el voto de pasar a todo el mundo sin aceptar dinero.
- ¿Entonces por qué haces esto?