Las mil y una noches
Las mil y una noches —Comendador de los creyentes —contestó Luz del DÃa—, he recibido esta noche un billete sin firma, pero de la propia mano de Tormenta, que me dice lo que le ha ocurrido y me ordena que os dé cuenta de ello. Yo esperaba, para llevar a cabo mi comisión, que hubierais tomado algún descanso, creyendo que tenÃais necesidad de él después de tanta fatiga y…
—Dadme, dadme ese billete —interrumpió el Califa con precipitación.
Luz del DÃa le presentó incontinenti el billete, que él abrió con viva impaciencia. Tormenta hacÃa en él un detallado resumen de cuanto le habÃa ocurrido, pero se extendÃa un poco sobre los cuidados que Ganem tenÃa, para con ella. El Califa, naturalmente celoso, en vez de incomodarse por la perfidia de Zobeida, sólo fué sensible a la infidelidad que se imaginó que habÃa cometido Tormenta.
Se levantó y se trasladó a la gran sala de audiencias para recibir a los señores de la Corte.
El visir Giafar compareció y se postró delante de su señor.