Las mil y una noches
Las mil y una noches —Confieso que mi conducta es extravagante —añadió— y extraño mi proceder a los ojos de los hombres, pero he cometido una falta tremenda, y aunque todo el mundo me abofetease, no serÃa tampoco mucha la penitencia, que merezco por mi yerro. Si Vuestra Majestad lo permite, voy a referirle el pormenor de mis aventuras.