Los Lanzallamas
Los Lanzallamas —Tenemos que terminar. ¿No le parece a usted que ha llegado la hora? ¿Ha visto el mundo en qué estado se encuentra? Jamás ha pasado la humanidad por una crisis de odio como ahora. Podría decirse que estos últimos años del planeta son como la agonía de un libidinoso, que se aferra a todos los placeres que pasan al alcance de sus manos.
—¿Qué gas estudia usted para terminar con esto?
—El fosgeno.
El enigmático visitante sonríe prudentemente con leve encogimiento de labios, mientras que sus ojos amarillos lanzan destellos de pupila de tigre:
—Sería preferible la “lewisita”. El fosgeno no es malo, pero es inestable.
—Vea que en el índice de Haber da 450 de toxicidad…